miércoles, 16 de diciembre de 2015

Mandalas de vida




Una de las actividades que más he disfrutado este año es colorear mandalas. Estas representaciones liberan, tranquilizan y te hacen expresar a través del arte tus emociones. 

Mi primer acercamiento fue en la Feria Internacional del Libro de Bogotá, exactamente en el pabellón de la tienda de Panamericana, donde vendían libros de adultos para colorear. Pensé que iban a ser paisajes o frases motivacionales pero me encontré con algo más personal.




Los mandalas son figuras geométricas secuenciales que puedes pintar con cualquier material (marcadores, colores, pinturas, material reciclado, tizas, etc) a tu ritmo, con los contrastes que quieras hacer y con estilo y la forma que quieras.


Lo que más me llamó la atención de este libro fueron sus definiciones y la explicación de los tipos de mandalas. Con estas frases me motivo y enfoco los colores que debo utilizar. Aunque, como algunos de mis colores favoritos ya no tienen tinta o se les está acabando (necesito comprar marcadores nuevos), pinto con otros colores que no me atrevería a utilizar.

Mis primeros mandalas estaban limitados por el color y combinaciones, pero ya después, utilizaba todos los colores y a veces pensaba en mi vida, en lo que tenía que hacer para más tarde, en cómo la pasé hoy, y terminaba con una secuencia de color diferente, nada que ver con el amarillo y el verde con el que había empezado, por el contrario, terminaba con azul, rojo o con un color encima de otro.


En los más de 8 mandalas que he coloreado, me doy cuenta que no importa el orden, ni tampoco la combinación de colores. Casi siempre tomo el primero, luego el segundo que veo cerca, y así, y me doy cuenta que tengo una miscelánea de colores, sentires y emociones que se ven reflejadas en mis mandalas.

Me tranquiliza mucho colorear mandalas, en un día de estrés, de mucho trabajo o de querer reflexionar o dejarte llevar, pueden ser una alternativa para ser libre, soñar, reír y crear.

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